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Rutinas de entrenamiento: bolas contadas, progreso real

Rutinas completas de cancha con cada bola contada: la sesión de 80 bolas dividida en bloques, el calentamiento pre-torneo de 30 bolas en 20 minutos, la hora completa de cancha, tres ejercicios de approach y tres de putt. Todas acaban con un número apuntado.

El problema de la mayoría de sesiones de cancha no es la técnica: es que nadie sabe qué va a hacer con el cubo de bolas antes de empezar. Este ebook lo resuelve con rutinas donde cada bola tiene un número y un propósito: la sesión completa de 80 bolas (calentamiento, técnica, golpes aleatorios con puntuación, drives y 40 bolas de distancias variables), el calentamiento de 30 bolas para el día de torneo, la hora de cancha por bloques y seis ejercicios puntuables de approach y putt. Con las métricas para saber, semana a semana, si estás mejorando o solo pegando bolas.

Casi todo el mundo sabe lo que es llegar a la cancha de prácticas, pedir el cubo y quedarse mirando las bolas sin un plan. Este ebook resuelve exactamente eso: rutinas de entrenamiento de golf con cada bola contada y cada bloque con su propósito, desde la sesión completa de 80 bolas hasta el calentamiento de 30 para el día de torneo, pasando por seis ejercicios puntuables de approach y putt. La idea que lo atraviesa todo es simple: si cuentas las bolas y apuntas los resultados, cada sesión te dice si estás mejorando.

Por qué entrenar con las bolas contadas funciona

Contar las bolas parece una manía y es un método. Cuando un bloque tiene diez bolas y no ochenta, cada golpe se vuelve una decisión: eliges objetivo, eliges palo y compruebas el resultado, porque no hay un cubo infinito detrás que perdone el fallo. Ese pequeño cambio ataca los tres defectos clásicos de la sesión amateur: pegar sin objetivo, no medir nada y repetir solo lo que ya sale bien.

Además, las rutinas del ebook reparten las bolas como se reparten los golpes en el campo. En una vuelta pegas más wedges y golpes de 40 a 100 metros que drives, y por eso la rutina de 80 bolas dedica la mitad del cubo justo a ese tramo de distancias, el que decide la mayoría de las tarjetas amateurs. Quien quiera profundizar en cómo organizar la práctica con este enfoque tiene más contexto en Cómo practicar golf de forma eficiente.

Cómo encaja en tu semana de entrenamiento

Estas rutinas cubren la parte de cancha, y la cancha es la mitad del plan: la otra mitad se juega en el campo, con presión real y lies imperfectos. La combinación razonable para un amateur que quiere progresar es una o dos sesiones de cancha por semana con una de estas rutinas —siempre la misma durante varias semanas, para poder comparar los números— y una vuelta de campo donde aplicar lo entrenado. El reparto exacto según tu nivel y tu tiempo está desarrollado en Entrenar en cancha vs en campo.

Dentro de cada sesión, el orden importa tanto como el contenido: primero el cuerpo, luego la técnica, luego el juego y al final la presión. Y en la parte de presión conviene llevar también tu secuencia de siempre antes de cada golpe, la misma que usarás en el campo: si aún no la tienes construida, La rutina pre-golpe explica cómo montarla paso a paso.

Por qué pegar bolas sin plan no te mejora

Es la escena más repetida de cualquier cancha de prácticas: un jugador con un cubo de 80 bolas, el hierro 7 en la mano y ninguna idea de qué va a hacer con las dos cosas. Pega, recoloca, vuelve a pegar. Algunas salen bien, otras no, y al acabar no puede responder a la pregunta más simple: ¿qué has entrenado hoy?

Pegar bolas no es entrenar

Entrenar exige tres cosas que el pegar por pegar no tiene: un objetivo concreto en cada golpe, una forma de saber si lo has conseguido y un orden que lleve de lo fácil a lo difícil. Sin objetivo, tu cabeza no recibe información útil de cada golpe; sin medición, no sabes si progresas; y sin orden, repites siempre lo que ya te sale bien, que es justo lo que menos necesitas practicar.

Bolas contadas, propósito claro

Todas las rutinas de este ebook siguen el mismo principio: cada bola tiene un número y un porqué. Diez para calentar. Cinco a cámara lenta. Diez con puntuación. Contar las bolas te obliga a decidir antes de pegar, y decidir antes de pegar es la mitad del entrenamiento. La otra mitad es apuntar el resultado.

Cómo usar este ebook

Si tienes una sesión completa por delante, la rutina de 80 bolas (capítulos 2 a 4) es tu plan. Si juegas torneo y solo tienes 20 minutos, ve directo al capítulo 5. Si dispones de una hora, el capítulo 6 la organiza por bloques. Y si lo tuyo es el juego corto, los capítulos 7 y 8 te dan tres ejercicios de approach y tres de putt. Los dos últimos capítulos explican cómo meter presión y cómo medir el progreso: son los que convierten todo lo demás en mejora real.

La rutina de 80 bolas (I): calentamiento y técnica

Esta es la rutina para el día que llegas a la cancha con un cubo de 80 bolas y una sesión completa por delante. La idea es sencilla: dividir el entrenamiento por número de bolas, de forma que cada bloque tenga su propósito y ninguna bola se pegue por pegar. Los tres primeros bloques preparan el cuerpo y ordenan la técnica.

Diez bolas para calentar

Las diez primeras bolas son solo para practicar el movimiento del swing. Sin exigencia y sin objetivo ambicioso: se trata de activar el cuerpo y coger ritmo. No las malgastes con el driver; un hierro medio o un wedge es más que suficiente.

Swings pausados y cámara lenta

Después pasa al trabajo técnico. Haz swings pausados: sube el palo, párate arriba y comprueba dos cosas, la posición de la cara del palo y cómo estás colocado tú. Solo cuando lo tengas claro, baja y pega. Fíjate sobre todo en la subida y en la bajada. Remata el bloque con cinco swings a cámara lenta, que obligan a sentir cada fase del movimiento y delatan cualquier prisa.

Progresiones de potencia: 50, 75 y 100 %

El tercer bloque son quince bolas en tres tandas de cinco: la primera al 50 % de tu potencia, la segunda al 75 % y la tercera al 100 %. Esta progresión hace de puente entre la técnica y el juego real: al 50 % es fácil mantener las posiciones que acabas de repasar; al 100 % compruebas si sobreviven cuando aparece la velocidad. Si al subir de marcha el contacto se deshace, vuelve un escalón atrás antes de seguir. Con esto termina la parte técnica de la rutina; lo que viene ahora ya se parece a jugar.

La rutina de 80 bolas (II): aleatorios, drives y presión

Con el cuerpo caliente y la técnica repasada, la rutina cambia de tercio: ahora toca jugar. En esta parte dejas de repetir el mismo golpe y empiezas a hacer lo que harás en el campo: elegir un objetivo distinto cada vez y rendir cuentas del resultado.

Golpes aleatorios, siempre con objetivo

Mira tu cancha de prácticas: banderas, greens, carteles de distancia. Vas a repartir golpes entre esos objetivos, uno distinto cada vez, para despertar la sensibilidad con el palo. Aleatorio no significa sin rumbo: cada bola sale con un objetivo elegido antes de colocarte.

La puntuación: siete de diez al green

Ahora, diez bolas con nota. Elige un green y pega diez golpes: el objetivo es que al menos siete acaben en el green, y a ser posible entre dos y tres metros de la bandera. Aquí ya no vale el “más o menos por allí”: o la bola está en green o no lo está. Apunta el resultado, porque es una de las métricas que vas a comparar semana a semana.

Cinco drives a la misma línea

Cierra el bloque con cinco drives buscando una única línea. No persigas distancia: persigue que los cinco vuelen en la misma dirección, intentando evitar los efectos laterales. La dispersión del drive se mide así, con cinco bolas seguidas al mismo sitio, no con el drive suelto de vez en cuando. Si tres de cinco vuelan donde has apuntado, vas bien; si no, ya sabes qué toca trabajar en la próxima sesión.

La rutina de 80 bolas (III): distancias variables

La mitad del cubo, cuarenta bolas, se reserva para el bloque más valioso de toda la rutina: el control de distancia entre 40 y 100 metros. Es el tramo donde el amateur pierde más golpes y el que casi nadie entrena con método.

De 40 a 100 metros, en saltos de diez

El material de trabajo son las distancias de 40, 50, 60, 70, 80, 90 y 100 metros: variaciones de diez en diez metros que cubren todo el juego de wedges y hierros cortos. Cada bola va a una de esas distancias, con el palo y el swing que esa distancia pida.

La clave: no ir en orden

Aquí está el truco del ejercicio: no hagas las distancias seguidas. Empieza en 40, salta a 60, vete a 90, baja a 50… como quieras, pero sin escalera. Si vas en orden, el swing solo crece o decrece un poco en cada bola y el ejercicio se vuelve cómodo. Saltando de distancia, cada golpe te obliga a adaptar el swing desde cero, que es exactamente lo que pasa en el campo.

Por qué funciona

En una vuelta real nunca pegas dos golpes iguales seguidos: vienes de un drive y te quedan 70 metros; en el siguiente hoyo, 45. Este bloque entrena esa adaptación constante, que es una habilidad en sí misma y no aparece por pegar veinte bolas seguidas a la misma bandera. Cuarenta bolas dan para pasar cinco o seis veces por cada distancia. Apunta en qué distancias fallas más: esa información vale más que la sesión entera, porque te dice exactamente qué wedge y qué swing tienes a medio dominar.

Solo 20 minutos: el calentamiento de 30 bolas pre-torneo

El día de torneo no se entrena: se calienta. El objetivo de estas 30 bolas no es mejorar nada, sino llegar al tee del 1 con el cuerpo activo, el contacto hecho y una última buena sensación en las manos. Todo cabe en unos 20 minutos.

Empieza por los wedges

Las cinco primeras bolas son golpes cortos de wedge, entre 20 y 50 metros, para despertar el contacto. Las cinco siguientes, swing completo con el wedge. Desde la primera bola, elige un objetivo y trata de que todos los golpes salgan en esa dirección: calentar también es apuntar.

La progresión de hierros y maderas

Sigue con una progresión de cinco en cinco: cinco bolas con el hierro 9, cinco con el hierro 7 y cinco con el hierro 5, siempre a la misma línea y buscando la menor dispersión posible. Después, dos bolas con la madera 3 y dos con el drive. No persigas el golpe perfecto: persigue que la mayoría salgan razonables y en dirección.

Las tres últimas, con el palo del hoyo 1

Guarda las tres últimas bolas para el palo con el que vas a salir en el hoyo 1. Si sales en un par 4 o un par 5 largo, el drive. Si es un par 4 corto donde jugarás una madera o un hierro 5, ese palo. Y si empiezas por un par 3, el palo de ese primer golpe. Así la última sensación que te llevas de la cancha es exactamente la del primer golpe del torneo, y el hoyo 1 deja de ser una lotería.

La hora completa de cancha (60 minutos por bloques)

Si en lugar de contar bolas prefieres contar minutos, esta es la rutina: una hora de cancha dividida en bloques, del calentamiento a la presión. Sirve como plantilla para cualquier sesión en la que no sepas por dónde empezar.

Calentamiento y técnica: los primeros 30 minutos

Los primeros diez minutos son de calentamiento: entre 10 y 20 bolas empezando por el wedge y subiendo hasta los palos más largos, con swing completo y sin pensar en técnica ni en objetivos. Los veinte minutos siguientes son de técnica pura, con unas 20 bolas: drills en pausa —subes el palo, te paras, compruebas la cara del palo y tu colocación, y pegas; da igual si el contacto sale mal, porque sin inercia es normal: lo que se entrena es la posición— y el clásico ejercicio de progresión, pegando con el mismo palo al 20, al 30, al 50 y al 60 % de potencia.

Juego aleatorio: simula cinco hoyos

Ahora simula cinco hoyos: drive, hierro 7, pitch, un 52°… Los palos, aleatorios y salteados, nunca agrupados. No vale pegar cinco bolas con el pitch, cinco con el 9 y cinco con el 7: la gracia es cambiar de palo en cada golpe, como en el campo.

Quince minutos bajo presión

El cierre es un examen. Elige un green y pega diez bolas: tienes que meter siete de diez. Luego, cinco drives a tu calle: define una zona de 20 metros a la izquierda y 20 a la derecha del cartel de 200, y mete un mínimo de tres de cinco. Apunta los dos resultados antes de recoger.

Approach: 3 ejercicios que sí funcionan

Si no practicas el juego corto, olvídate de bajar el hándicap: es donde se salvan los pares y donde el amateur regala más golpes. Estos tres ejercicios cubren precisión, distancia y variedad, y los tres se puntúan.

Estaciones por sectores

Divide la zona de approach en cinco sectores a distintas distancias y colócate con unas diez bolas y tres palos: el pitch, el hierro 7 y el 56°. Ve dejando bolas en cada sector, por orden, con un máximo de dos intentos por sección: si con dos bolas no lo consigues, reinicias. Hay que completar las cinco estaciones con cada uno de los tres palos. Enseguida notarás con qué palo te resulta más fácil cada distancia: esa información es oro para el campo.

El radar del green

Elige tres objetivos distintos alrededor de un green y ponte cinco o diez bolas para cada uno, con el palo que prefieras. La regla para pasar de un objetivo al siguiente: dejar todas las bolas a menos de dos metros de la bandera. Hasta que el primer puesto no esté resuelto, no hay segundo.

Golpes variados, contando metros

El tercer ejercicio busca situaciones reales. Si tienes búnker, pega dos bolas desde la arena. Sigue con golpes desde el rough y termina con un globo por encima del búnker, ese golpe volado con poca zona de bote y de rodadura. En todos, la misma disciplina: apunta a cuántos metros de la bandera queda cada bola. Ese número, sumado sesión a sesión, es tu termómetro del juego corto.

Putt: 3 ejercicios para dejar de hacer 3 putts

Casi nadie practica el putt, y luego los tres putts destrozan la tarjeta. Estos tres ejercicios cubren lo que de verdad importa: el putt corto que hay que meter, el largo que hay que dejar muerto y la presión de encadenar aciertos.

El circuito 3-6-9-12

Coloca cuatro tees a tres, seis, nueve y doce pies del hoyo y tira tres bolas desde cada posición: cada bola metida vale un punto. Si eres principiante, el objetivo es meter al menos una por posición: cuatro puntos por ronda. Si eres intermedio, alrededor de hándicap 20, mínimo dos por posición: ocho puntos. Y si eres avanzado, en dos de las cuatro posiciones —lo normal, las de tres y seis pies— tienes que meter las tres: mínimo diez puntos.

Aproximación entre varillas

Este es el antídoto de los tres putts que llegan tras un putt muy largo. Coloca una varilla (o un tee) un metro por delante del hoyo y otra un metro por detrás. Tira a bandera, pero con un objetivo realista: dejar la bola dentro de esos dos metros. Cada vez que lo consigas, da un paso atrás y repite, cada vez desde más lejos.

El relojito, entero y seguido

El clásico: bolas alrededor del hoyo formando una estrella y una bola desde cada posición. La regla que lo convierte en ejercicio de verdad: hay que completar el relojito entero de seguido. Si fallas la cuarta, no vale seguir por la quinta: se empieza de nuevo. Es un ejercicio de putt corto, pero sobre todo de cabeza: las últimas bolas, con toda la ronda en juego, pesan como un putt de torneo.

Juego bajo presión: entrenar como se compite

Habrás notado que casi todas las rutinas de este ebook acaban igual: con una prueba puntuada. No es casualidad. La diferencia entre la cancha y el campo no es el césped: es que en el campo cada golpe cuenta. Si quieres que el entrenamiento se transfiera al torneo, hay que meter esa cuenta en la cancha.

Contar es competir

Siete de diez al green. Tres de cinco drives a la calle. Diez puntos en el circuito de putt. En cuanto un bloque tiene una nota de corte, tu cabeza cambia: aparece la tensión de la bola que importa, la misma que notas en el campo. Entrenar con puntuación es entrenar también esa tensión.

Consecuencia por fallo

El segundo ingrediente es que fallar cueste algo. En las estaciones de approach, si no pasas en dos intentos, reinicias. En el relojito, si fallas una bola, empiezas de cero. Esa consecuencia convierte cada golpe en una decisión seria, que es justo lo que la cancha, con su cubo lleno de segundas oportunidades, suele quitarte.

Monta tu propio examen

Puedes convertir cualquier bloque en examen con dos pasos: define un objetivo concreto (una zona de calle de 20 metros a cada lado del cartel de 200, un green, un radio de dos metros alrededor de la bandera) y ponle una nota de corte realista. Reserva siempre el último cuarto de la sesión para ese examen: es la parte que más se parece a competir y la que más te mejora.

Cómo medir tu progreso semana a semana

Todo lo anterior produce números: aciertos, puntos, metros a bandera. Este último capítulo va de qué hacer con ellos, porque un número que no se apunta se olvida, y un número que se olvida no mejora nada.

Tres números por sesión

No hace falta una hoja de cálculo. Apunta tres datos al acabar cada sesión: cuántas de diez metiste en green en la prueba de presión, cuántos puntos hiciste en el circuito de putt 3-6-9-12 y a cuántos metros de media dejaste las bolas de approach. Treinta segundos en el móvil y la sesión queda registrada.

Repite la misma rutina

Para comparar, hay que repetir. Si cada semana entrenas una cosa distinta, los números no se pueden leer. Elige tu rutina —las 80 bolas, la hora de cancha— y repítela tal cual durante varias semanas. Cuando el siete de diez se convierte en ocho de diez, eso es progreso real, no una sensación.

Ajusta los bloques a tus datos

Los números también te dicen qué entrenar. Si el circuito de putt lleva tres semanas clavado en seis puntos, tu sesión necesita más putt y menos drive. Si en las distancias variables fallas siempre entre 60 y 70 metros, ya tienes deberes concretos para la semana. Entrenar con las bolas contadas te da el plan; apuntar los resultados te dice si el plan funciona. Con las dos cosas, la mejora deja de ser una cuestión de fe.

Para quién es este ebook

  • Para el jugador que va a la cancha una o dos veces por semana y siempre improvisa la sesión.
  • Para quien pega cientos de bolas al mes y no entiende por qué el hándicap no se mueve.
  • Para el jugador de torneos que llega justo de tiempo y calienta pegando drives al azar.
  • Para quien evita el green de prácticas y la zona de approach porque “no sabe qué hacer allí”.
  • Para quien quiere datos de su progreso y no solo sensaciones al acabar la sesión.

No es para quien todavía está construyendo el swing desde cero: antes de estructurar sesiones conviene tener un movimiento estable, y esa parte no se cubre aquí. Tampoco encontrarás correcciones técnicas de slice o hook: esto es un plan de entrenamiento, no un manual de swing.

Más recursos de YEIEL

Este ebook forma parte de la sección de entrenamiento de la biblioteca de YEIEL y encaja con otros tres. Ejercicios de golf amplía el catálogo con circuitos cronometrados de putt, approach y cancha; Cómo practicar golf de forma eficiente desarrolla los principios de la práctica con propósito que estas rutinas aplican; y Entrenar en cancha vs en campo te ayuda a decidir cuántas sesiones de cada tipo meter en tu semana. Para la parte mental de cada golpe, La rutina pre-golpe completa el cuadro.

En la comunidad YEIEL hay jugadores compartiendo sus resultados con estas mismas rutinas: cuántas de diez meten en green, cómo evolucionan sus puntos en el circuito de putt y qué bloques les cuestan más. Si quieres comparar tu progreso con el de otros amateurs de tu nivel, ese es el sitio.

Por qué descargar el PDF

El PDF es la versión de bolsillo de estas rutinas, maquetada para consultarla en la propia cancha: cada rutina en su página, con los bloques en orden, las bolas de cada tramo y las notas de corte de cada prueba. Incluye los diez capítulos completos —las tres partes de la rutina de 80 bolas, el calentamiento pre-torneo, la hora de cancha, los seis ejercicios de juego corto y los capítulos de presión y medición— listos para seguir bloque a bloque sin tener que memorizar nada. Descárgalo, llévalo en el móvil o imprímelo, y la próxima vez que pidas un cubo de bolas sabrás exactamente qué hacer con él.

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¿Cuál es tu hándicap? *
¿Cada cuánto juegas en campo? *
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Preguntas frecuentes

¿Cuántas bolas necesito por sesión?
Depende del tiempo que tengas, no al revés. La rutina principal del ebook está diseñada para un cubo de 80 bolas: 10 de calentamiento, un bloque de técnica con swings pausados y a cámara lenta, progresiones de potencia al 50, 75 y 100 %, 10 golpes con puntuación, 5 drives y 40 bolas de distancias variables entre 40 y 100 metros. Si tienes menos tiempo, la rutina de 60 minutos trabaja con 10-20 bolas de calentamiento y unas 20 de técnica, y el calentamiento pre-torneo se hace con unas 30. Más bolas no es mejor: lo que mejora es que cada bola tenga un propósito definido antes de pegarla.
¿Qué hago si solo tengo 20 minutos?
La rutina pre-torneo del ebook: unas 30 bolas en 20 minutos. Cinco wedges cortos de 20 a 50 metros para despertar el contacto, cinco de swing completo con el wedge, una progresión de cinco bolas con el hierro 9, cinco con el 7 y cinco con el 5 siempre a la misma línea, dos con la madera 3, dos con el drive y las tres últimas con el palo con el que vas a salir en el hoyo 1. No es una sesión para mejorar: es para llegar al tee del 1 con el cuerpo activo y la última buena sensación en las manos.
¿Cómo entreno el putt sin aburrirme?
Poniéndole puntuación. Los tres ejercicios de putt del ebook se juegan, no se repiten: el circuito 3-6-9-12 (tres bolas desde cada distancia, un punto por bola metida, con objetivos distintos según tu nivel), la aproximación entre varillas (una varilla un metro por delante del hoyo y otra por detrás; cada acierto te hace retroceder un paso) y el relojito completo de seguido, donde fallar una bola significa empezar de cero. Cuando hay una nota de corte y una consecuencia por fallo, el green de prácticas deja de ser un trámite y empieza a parecerse a un torneo.
¿Cada cuánto repito las rutinas?
La recomendación del ebook es repetir la misma rutina durante varias semanas, una o dos veces por semana, apuntando siempre las mismas métricas: greens de diez en la prueba de presión, puntos del circuito de putt y metros a bandera en approach. Si cada semana entrenas una cosa distinta, los números no se pueden comparar y no sabes si mejoras. Cuando una métrica se estanca varias semanas, esa es la señal para dar más minutos a ese bloque en la siguiente sesión.
¿Necesito material especial?
No. Todo lo que piden las rutinas ya lo llevas en la bolsa o lo tiene cualquier cancha: tees para marcar las distancias del circuito de putt, una varilla o un par de tees para el ejercicio de aproximación, tus wedges, un hierro 7 y los carteles de distancia de la propia cancha. La única herramienta nueva es apuntar los resultados, y para eso vale el móvil.
¿Es gratis de verdad?
Sí. Es un PDF gratuito de YEIEL, sin pagos ni tarjeta.

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